Sasha Montenegro: La leyenda de la refugiada que conquistó el poder y murió en el exilio de la opinión pública

Sasha Montenegro: La leyenda de la refugiada que conquistó el poder y murió en el exilio de la opinión pública

 

Fallece la actriz Sasha Montenegro a los 78 años - ProgresoHoy

 

La  historia de México, esa que se escribe entre los reflectores del cine y las sombras de los palacios presidenciales, se detuvo el pasado 14 de febrero de 2024.

En una casa de Cuernavaca, lejos del bullicio de los Estudios Churubusco y de las intrigas de Los Pinos, falleció a los 78 años una mujer que fue, simultáneamente, el deseo de millones y la vergüenza de una clase social: Sasha Montenegro.

Pero tras el nombre artístico que adornó las marquesinas del cine de ficheras, se escondía una realidad mucho más compleja, dolorosa y humana: la de Alexandra Achimovic Popovic.

De los Balcanes a la Ciudad de México: Una huida estratégica

Alexandra no nació en la abundancia, sino en los escombros de la posguerra europea.

Nacida en Bari, Italia, en 1946, era hija de refugiados montenegrinos que huían del régimen comunista de Josip Broz Tito en la antigua Yugoslavia.

 

 

Amigos de Sasha Montenegro la describen como una mujer culta

 

Su infancia estuvo marcada por la inestabilidad de una Europa dividida por la Guerra Fría y por una habilidad de supervivencia que heredó de su padre, de quien se dice tenía vínculos con redes de inteligencia.

Esta niña, que aprendió a hablar varios idiomas y a nunca revelar demasiado sobre su origen, llegó a México en 1969 con 23 años.

La versión oficial decía que venía de vacaciones, pero la realidad apuntaba a una huida desesperada.

Sin conocer el idioma ni tener contactos, su belleza eslava —ojos claros, pómulos altos y una figura imponente— fue su pasaporte de entrada.

Una confusión inicial, donde muchos creyeron que era una actriz argentina famosa, le abrió las puertas de una industria cinematográfica mexicana que buscaba rostros exóticos.

Alexandra no corrigió el error; lo usó para sobrevivir. Así nació Sasha Montenegro, la identidad que devoraría a la mujer real durante las siguientes cinco décadas.

 

 

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La Reina de las Ficheras y el estigma de los 30 segundos

A mediados de los años 70, el cine mexicano experimentó un giro hacia lo popular y lo erótico.

En 1975, Sasha protagonizó Bellas de noche, una  película que retrataba el mundo de los cabarets con una honestidad brutal.

Fue un éxito sin precedentes: 26 semanas en cartelera. Sin embargo, una escena de desnudo de apenas 30 segundos selló su destino.

Para el público masculino de clase trabajadora, se convirtió en la fantasía definitiva; para las clases altas y “respetables”, pasó a ser el símbolo de la decadencia moral.

Sasha trabajó con una disciplina industrial, filmando más de 50  películas en menos de una década.

Sus compañeros la recuerdan como una profesional impecable, puntual y respetuosa con el personal técnico.

Pero mientras su cuenta bancaria crecía y su fama se consolidaba, su soledad se hacía más profunda.

Era una extranjera sin familia en un país que la consumía en la pantalla pero la rechazaba en los clubes sociales. Estaba atrapada en un limbo de éxito comercial y marginación social.

 

 

Sasha Montenegro: The Original Night Beauty | Morelia Film Festival

 

 

El encuentro en Sevilla: Dos almas en el punto más bajo

En la primavera de 1984, la trayectoria de Sasha dio un giro volcánico.

En Sevilla, España, conoció a José López Portillo. Él era un expresidente despreciado por un pueblo que aún recordaba sus lágrimas al devaluar el peso; ella era una estrella agotada de ser juzgada.

No fue un cuento de hadas, sino el encuentro de dos personas vulnerables. Él buscaba validación personal tras el desastre de su sexenio; ella, el respeto y la estabilidad que el cine nunca le daría.

La relación desató el escándalo político más grande de la década.

López Portillo aún estaba casado con Carmen Romano, y la sociedad mexicana no perdonó que la “actriz de ficheras” se involucrara con el exmandatario.

De esta unión nacieron Nabila y Alexander, hijos que crecieron bajo el fuego cruzado de la opinión pública.

En 1991, tras un polémico divorcio, se casaron civil y religiosamente, pero la paz duraría poco.

 

Sasha Montenegro | Morbido León 2012 | Boli Hope | Flickr

 

 

La batalla final: Enfermedad, herencia y olvido

En 1995, un infarto cerebral dejó a López Portillo severamente incapacitado.

Sasha pasó los siguientes nueve años cuidándolo, mientras enfrentaba una guerra legal y mediática con los hijos del primer matrimonio de su esposo, quienes la acusaban de maltrato y negligencia.

Estas acusaciones, aunque nunca probadas legalmente, alimentaron el mito de la “villana”.

Tras la muerte del expresidente en 2004, se desató una batalla feroz por la herencia, centrada en la fastuosa propiedad “La Colina del Perro”.

Sasha logró mantener su estatus de viuda legal y una pensión presidencial que, en 2022, le fue retirada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador bajo políticas de austeridad.

Fiel a su estilo, respondió con dignidad, afirmando que podía vivir sin ella.

Sus últimos años los pasó en el retiro casi absoluto en Cuernavaca, lidiando con un diagnóstico de cáncer de pulmón que finalmente derivó en un derrame cerebral.

Fallece actriz y vedette Sasha Montenegro | MÁSNOTICIAS

La muerte de Sasha Montenegro en el Día de San Valentín cierra un capítulo de la cultura popular mexicana.

Su vida fue una constante lucha entre la supervivencia y el juicio ajeno.

Fue la refugiada que se inventó a sí misma para no morir de hambre, la actriz que sostuvo una industria despreciada por los intelectuales y la mujer que amó al hombre equivocado en el momento más inoportuno.

Hoy, más allá de los titulares sensacionalistas, queda el recuerdo de una mujer resiliente que, hasta su último suspiro, prefirió el silencio digno al escándalo fácil. Descansa en paz, Alexandra.