“La Caída de la Reina: América TV Le Da la Espalda a Gisela y Desaparece su Creación”
El martes comenzó con un rumor que pocos creían… pero que se confirmó al caer la tarde con una frialdad escalofriante: América TV decidió cortar toda relación con Gisela Valcárcel y retirar definitivamente del aire el programa América Hoy.
Sí.Lo que muchos temían —y otros ya esperaban— ocurrió sin previo aviso, sin comunicado público, y sin la más mínima cortesía televisiva.
Simplemente, la figura de Gisela fue borrada del canal, y su espacio matutino, que lideraba ratings y encendía debates cada mañana, desapareció de la parrilla como si nunca hubiera existido.
Según fuentes internas del canal, la decisión no fue tomada de un día para otro.
Durante los últimos meses, la relación entre la producción de Gisela y los altos mandos de América TV se había tensado hasta volverse insostenible.
Todo estalló tras una reunión ejecutiva a puertas cerradas, donde se habrían discutido temas de control editorial, límites contractuales, y una serie de cláusulas que, supuestamente, Gisela se negó a modificar.
La producción de América Hoy, liderada por GV Producciones —empresa fundada y manejada por Valcárcel—, mantenía una postura firme: mantener el control creativo, elegir contenidos sin injerencia del canal y proteger el estilo directo y polémico que tanto le funcionó.
Pero desde el canal, las órdenes eran claras: menos drama, más estructura, menos Gisela.
Y eso, para la “Señito”, fue una traición.
Testigos aseguran que la última conversación entre Gisela y los directivos del canal terminó con gritos, lágrimas y una frase que ahora circula como pólvora en redes sociales:
“Si quieren sacarme, háganlo con dignidad… no por la espalda.
Pero no hubo dignidad.
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Ni transición.
Ni homenaje.
Al día siguiente, América Hoy no se transmitió.
En su lugar, una repetición genérica de archivo.
Las redes del programa se silenciaron.
Las conductoras —Ethel Pozo, Janet Barboza y Brunella Horna— no publicaron nada.
El set fue desmantelado en silencio.
Y Gisela… desapareció.
Lo más doloroso es la forma.
La mujer que reinventó los formatos matutinos, que sostuvo al canal en épocas de crisis y que creó un espacio donde el espectáculo, la emoción y la polémica convivían cada mañana, fue despedida como si nunca hubiera existido.
“No hubo agradecimiento, ni comunicado oficial, ni despedida al aire.
Nada.
Solo un corte seco, como si borrar a Gisela Valcárcel fuera tan fácil como cerrar un archivo de computadora”, dijo una fuente cercana al equipo de producción, que aún no entiende cómo se dio un giro tan radical.
Las especulaciones no tardaron.
Algunos hablan de un nuevo proyecto matutino que el canal estaría desarrollando con un perfil “más joven y comercial”.
Otros sostienen que la presión de los anunciantes y una supuesta “fatiga de imagen” de Gisela habrían acelerado su salida.
Pero hay quienes ven algo más oscuro: una purga silenciosa para quitar poder a una figura que siempre fue incómoda, poderosa y difícil de controlar.
“Gisela no solo era una conductora.
Era una fuerza.
Una mujer que no se callaba, que protegía a su equipo, que cuestionaba a los jefes.
Y eso, en esta nueva televisión… ya no es bienvenido”, comentó un excolaborador.
El golpe también se sintió en el entorno de su hija, Ethel Pozo, quien se quedó sin espacio televisivo en cuestión de horas.
Su silencio en redes ha sido interpretado por muchos como una señal de desolación.
Fuentes cercanas afirman que está “devastada” por lo ocurrido, no solo como profesional, sino como hija.
Mientras tanto, el público exige explicaciones.
En menos de 24 horas, hashtags como #JusticiaParaGisela, #AméricaHoyNoSeToca y #YoApoyoAGisela se posicionaron entre las principales tendencias en Perú.
Miles de fans expresan su indignación, su tristeza y su incredulidad ante una salida tan fría y repentina.
¿Y qué dice Gisela?
Nada.
Absolutamente nada.Ni un video.Ni una historia.
Ni un mensaje críptico.
Solo silencio.
Un silencio que, viniendo de ella —la reina del directo, la que nunca rehúye a la confrontación—, es más atronador que cualquier palabra.
Pero en ese silencio… hay algo más.
Hay expectativa.
Porque todos saben que Gisela nunca ha sido de quedarse abajo.
Si hay algo que ha demostrado a lo largo de los años, es su capacidad de reinventarse, de volver más fuerte, más aguda… y más libre.
Por ahora, América TV ha cerrado la puerta.
Pero lo que no saben es que Gisela Valcárcel no necesita puertas.
Ella construye escenarios.
Y si el canal pensó que podía borrar su legado con una decisión ejecutiva, subestimó el poder de una mujer que no necesita permiso para brillar.
Porque en este juego de poder, el que calla… no siempre pierde.
Y Gisela, aunque fuera del aire, aún tiene mucho que decir.