No compres el caballo” —gritó ella— “Cómprame a mí, ranchero… seré tuya para siempr
El sol pegaba duro sobre el pueblo polvoriento cuando Santiago Herrera bajó de su caballo negro. Sus botas hicieron ruido contra la madera del porche mientras caminaba hacia el mercado …
No compres el caballo” —gritó ella— “Cómprame a mí, ranchero… seré tuya para siempr Read More