Los conflictos en Jerusalén y las tensiones internacionales parecen cumplir las profecías bíblicas sobre guerras y disturbios globales.

El año 2025 ha sido un periodo de intensos conflictos y tensiones a nivel mundial, un escenario que muchos analistas consideran como el cumplimiento de profecías bíblicas que advierten sobre un futuro incierto.
Desde guerras en múltiples frentes hasta advertencias de catástrofes naturales, los acontecimientos recientes parecen alinearse con las predicciones de la Biblia, especialmente en lo que respecta a la situación en Jerusalén y las tensiones globales.
A medida que las naciones se enfrentan a desafíos sin precedentes, la situación en Israel se ha vuelto crítica.
Con conflictos activos en Gaza, Líbano y Siria, la atención se centra en Jerusalén, que, según el libro de Zacarías, se convertirá en una “copa que hará tambalear a todos los pueblos vecinos”.
Este pasaje bíblico resuena con la realidad actual, donde la presión internacional contra Israel se intensifica, y las manifestaciones en varias ciudades del mundo exigen sanciones contra el país.
A lo largo de 2025, Israel ha llevado a cabo ofensivas militares significativas, lo que ha provocado una reacción global que va más allá de un simple conflicto regional.
El panorama internacional también se ha visto marcado por la creciente amenaza nuclear.
En octubre de 2025, las tensiones entre Rusia y Occidente alcanzaron un punto crítico.
Dmitri Medvédev, un alto funcionario ruso, declaró que cualquier ataque militar estadounidense contra Ucrania podría ser respondido con una fuerza equivalente, lo que generó un clima de miedo y ansiedad en el ámbito internacional.
Esta atmósfera de incertidumbre y temor se alinea con las palabras de Jesús, quien habló de “guerras y rumores de guerras”, sugiriendo que el verdadero peligro radica no solo en los conflictos abiertos, sino también en las amenazas latentes que hacen temblar a las naciones.

Mientras tanto, en el norte de Israel, el grupo terrorista Hezbolá lanzó ataques con cohetes, desencadenando una respuesta contundente de las fuerzas israelíes.
Este conflicto, que no fue convencional, sino que involucró el uso de tecnología de inteligencia artificial, dejó una estela de destrucción y un número alarmante de desplazados.
La Biblia, a través del profeta Ezequiel, había anticipado este tipo de coaliciones y conflictos, describiendo la participación de potencias del norte en la guerra contra Israel.
El año 2025 también estuvo marcado por desastres naturales que han dejado una huella imborrable.
En Estados Unidos, incendios forestales devastadores arrasaron grandes extensiones de tierra, mientras que en Australia, el ciclón Alfred provocó inundaciones históricas que paralizaron la nación.
Estos fenómenos no solo representan tragedias humanas, sino que, según los creyentes, son señales de tiempos difíciles por venir, tal como se describe en el libro de Apocalipsis.
Un evento notable fue el terremoto en Myanmar, que ocurrió en medio de una guerra civil brutal.
La catástrofe natural se sumó a la devastación ya existente, mostrando cómo la naturaleza parece unirse a la humanidad en su sufrimiento.
Este tipo de eventos, que parecen cumplir con las profecías de Joel, han llevado a muchos a cuestionar la dirección en la que se dirige el mundo.
La crisis humanitaria en Sudán es otro ejemplo de cómo los conflictos actuales reflejan las advertencias bíblicas.
Con miles de civiles muertos y millones de personas desplazadas, la situación se ha vuelto insostenible.
Las imágenes de personas luchando por sobrevivir en medio de la escasez de alimentos evocan las visiones del apóstol Juan sobre el hambre y la desesperación en los últimos tiempos.

A medida que se aproxima 2026, muchos creen que el mundo podría estar al borde de una gran tribulación.
Las profecías bíblicas sugieren que este año podría marcar el inicio de un periodo de caos y control total, donde las alianzas entre potencias como China, Rusia e Irán se convierten en una realidad peligrosa.
Estos países, que han comenzado a formar un bloque estratégico, podrían estar preparando el escenario para un conflicto global que se asemeje a lo que se describe en las escrituras.
La matemática divina también juega un papel crucial en esta narrativa.
Según algunos estudiosos, el tiempo de Dios se mide de manera diferente al nuestro, y la historia de la humanidad podría estar acercándose al final de su ciclo.
Con 6,000 años de historia desde la creación, algunos creen que estamos en la cúspide de un nuevo milenio, lo que podría coincidir con el regreso de Cristo y el establecimiento de su reino.
Las señales son claras y los eventos recientes parecen ser un eco de las advertencias que han resonado a lo largo de los siglos.
Si 2025 fue un año de advertencias, 2026 podría ser el año en que se materialicen las profecías.
La humanidad se enfrenta a un momento crítico, y muchos sienten que el reloj profético está marcando la medianoche.
A medida que las tensiones continúan creciendo y los conflictos se intensifican, la pregunta que queda en el aire es: ¿estamos preparados para lo que vendrá?

